Líder estudiantil venezolana denunciando represión y violaciones en la OEA.

La única manera de salir de la crisis es exigiendo la democracia y libertad. Más de 88 casos de tortura y más de 400 personas privadas de libertad.

líder estudiantil venezolana Ana Karina García | iJustSaidIt

Líder estudiantil venezolana Ana Karina García | iJustSaidIt

Ana Karina García es fundadora de la Junta Patriótica Estudiantil (JPE). Es una de las líderes que inició en Venezuela la protesta estudiantil, en febrero de este año.

La dirigente de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, llegó ayer a Paraguay para participar en la asamblea de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Cuenta que allí denunciará las detenciones arbitrarias y violación de los derechos humanos que, asegura, sufren en su país desde febrero, tiempo que empezaron las protestas a nivel nacional en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

Hay 88 denuncias oficiales por violación de los DDHH. Sin embargo, muchos otros decidieron no denunciar en instancias nacionales, sino internacionales.

¿Cuáles serán los puntos que se tocarán en la Asamblea General?

Queremos transmitir lo que está ocurriendo en nuestro país a toda la comunidad internacional. La cantidad de violaciones de derechos humanos que están sucediendo. Cada día se eleva la cantidad de denuncias. Empezamos con pedidos de reivindicaciones estudiantiles, por la escasez de alimentos, libertad de expresión y por distintos temas que han venido suscitando una crisis política y social en nuestro país.

La única manera de salir de la crisis es exigiendo la democracia y libertad que son valores fundamentales más vulnerados. Venimos a denunciar en la OEA la represión y violación en Venezuela.

¿Cuántas denuncias en contra de su Gobierno?

Después de eso aumentó la represión. Hay 88 denuncias oficiales por violación de los DDHH. Sin embargo, muchos otros decidieron no denunciar en instancias nacionales, sino internacionales. No hay confianza en el sistema de justicia nacional porque no existe separación de poderes, y eso se ha venido dando y demostrando con la persecución política. En casi todos los casos la Justicia ni siquiera tiene pruebas que demuestren la culpa.

¿Algún ejemplo?

Claro. Hay un caso emblemático en nuestro país que es el de Rosmit Mantilla, un conocido defensor de los DDHH. Fue detenido en su casa sin orden de captura, se lo llevaron y la única prueba que consta en el expediente es de un supuesto ‘compatriota cooperante’, que nadie sabe quién es, que lo acusa de financiar todas las protestas que se dan en nuestro país. No hay prueba de eso.

Él fue uno de los que exigieron la ley de matrimonio igualitario en Venezuela y es una de las personas más pacíficas que conocemos. Es un emblema en nuestro país. No hay una sola prueba en su contra, pero está en una cárcel política del Gobierno.

Cada vez que intentamos marchar hacia un sitio de la ciudad, como Libertador, deciden reprimirnos.

¿Y casos de tortura?

Otro caso fue el chico violado por la Guardia Nacional. Agarraron un fusil y lo violaron con él. Otro fue torturado con electricidad en las tetillas. Casos reiterados. Son muchos y la situación es insostenible.

Los casos se repiten una y otra vez. Hay dos muchachos detenidos que no podían recibir ningún tipo de visita, pero al final se logró conseguir la visita de su pareja y ella contó que en la prisión le meten bombas lacrimógenas como forma de tortura.

También les ponen música a todo volumen en las ventanas de las celdas para que no puedan dormir a la noche. Tienen golpes en todo el cuerpo. No se les permite la entrada a la Cruz Roja.

¿Qué es lo que inquieta en su país que moviliza a tantos venezolanos?

Agua, luz, comida. Cuestiones básicas para la supervivencia. En los abastos (sitios parecidos a los supermercados) hay militares que custodian la cantidad de productos que compras.

Debemos comprar con cédula de identidad. Te sellan un comprobante y eso quiere decir que en otros sitios ya no se puede hacer compra de ese mismo producto. De ese tipo de cosas se encargan ahora los militares y también de estar en el tránsito, en las calles y otros sitios donde antes no estaban, metiendo miedo a todos.

¿Las protestas siguen normalmente su rumbo?

Todas las protestas trajeron represiones. Cada vez que intentamos marchar hacia un sitio de la ciudad, como Libertador, deciden reprimirnos. Hay detenciones arbitrarias y no permiten que desarrollemos manifestaciones pacíficas. Hay más de 4.000 detenciones arbitrarias.

Más de 88 casos de tortura y más de 400 personas privadas de libertad. No se respeta la tipificación penal. En el caso de Rosmit, el juez le dijo a su abogada que su defensa fue impecable pero que él debía seguir órdenes de arriba (del gobierno).

¿Y cómo percibe la reacción ante la prensa?

En Venezuela no hay libertad de expresión. Los periodistas internacionales, como a Fernando del Rincón (CNN), quien era uno de los que cubría los sucesos en Venezuela, no se le permitió la entrada al país para las elecciones en San Cristóbal; el equipo de NTN24 fue expulsado del país. Cientos de periodistas han sido detenidos solo por grabar. No se les permite hacer nada. Les sacan las cámaras y grabaciones.

¿Usted salió sin inconvenientes de su país?

Fui interrogada por un buen tiempo. Querían saber todo lo que iba a hacer en Paraguay y me sacaron todas las franelas (remeras) del Movimiento Estudiantil. Para ellos eso es terrorismo. El ministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, acusó a más de 70 venezolanos, entre ellos a mí, de tener un plan conspirador en contra del Gobierno, pero lo hizo sin ninguna prueba.

NosoNos acusa de terroristas. tros nunca escondimos nuestro objetivo, siempre fuimos transparentes. Siempre dijimos que queremos cambiar el sistema político en Venezuela. Muchos de nuestros compañeros se encuentran en la clandestinidad porque fueron citados por el órgano de Inteligencia.

Ellos prefirieron no presentarse por miedo y ahora tienen orden de captura. O sea, el miedo que tenían no fue en vano. Nosotros no creemos en la Justicia. Daniel Ceballos fue despojado de su cargo de alcalde (del municipio de San Cristóbal, eje de las protestas sociales en el estado de Táchira) y se lo llevan preso. Ese es un claro ejemplo.

¿Cómo hace el Gobierno para sostenerse?

Siembran el terror desde los sectores más bajos hasta las élites. Hacen creer a la población que el Gobierno sabe por quién votan ellos y si no votan por ellos, no te ayudan en las misiones y no te atienden en los centros de salud públicos, o no puedes ir a los colegios públicos.

Fuente: UltimaHora.com

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